Peso creciente del fútbol en la economía y en la sociedad

10 septiembre 2019 / Comments (0)

Opinión

El progreso tecnológico y sus aplicaciones han demostrado una formidable capacidad de transformar los entornos habituales de convivencia y diversión, dando lugar a sustanciales mejoras de bienestar. Al mismo tiempo, el deporte profesional – precisamente de la mano de las nuevas tecnologías – se ha consolidado como un actor principal de la industria del entretenimiento. Pero hay un deporte que, a juzgar por su presencia en los medios y su peso económico, parece estar afianzando su liderazgo global por encima de los demás; nos referimos al Fútbol (Soccer).

En las siguientes líneas ofreceré algunos datos para enmarcar el lugar que ocupa el sector del deporte, y la industria del fútbol en particular, dentro del conjunto de la economía. También haré algunos análisis que servirán para ilustrar el posicionamiento relativo de las principales ligas domésticas de fútbol en Europa.

En primer lugar, con cálculos basados en la contabilidad nacional (Cf.: Eurostat, 2018), puede examinarse el peso relativo de los sectores de actividad en Europa (EU-28). En términos anuales medios, para el periodo 2007 a 2015, resulta que el sector del deporte representa una cuota del 34,6% de la industria del entretenimiento en su conjunto; si bien es cierto que el peso directo del sector del entretenimiento no alcanza el 2% del PIB. (Este último dato no puede estimarse con precisión, por la dificultad de acotar los límites de los bienes y servicios que deben contabilizarse como pertenecientes al sector deportivo).

En cuanto a la evolución reciente, se aprecia un crecimiento sensiblemente superior en la industria del deporte en comparación con otros sectores de actividad. Concretamente, si la tasa de crecimiento medio de las economías europeas (EU-28) fue de poco más del 2,16%, en promedio para el periodo 2007 a 2015, el sector del entretenimiento creció un 3,01%, y aún mayor fue la tasa media de crecimiento del sector del deporte en Europa: un 3,36% en ese mismo periodo.

En segundo lugar, centrando la atención en el fútbol, los ingresos generados por el conjunto del fútbol europeo en 2017/18, según Deloitte (Annual Review of Football Finance, 2019), ascendieron a 28.400 millones de Euros, de los que 15.600 millones – más de la mitad – corresponden a las principales cinco ligas domésticas: la Premier Legue inglesa, La Liga española, la Serie A italiana, la Bundesliga alemana y la Ligue 1 francesa.

Deteniéndonos en la comparativa de las tasas de crecimiento para el periodo mencionado (entre 2007 y 2015), resulta significativo que las cinco grandes ligas en Europa han crecido anualmente a tasas medias que oscilan entre el 4,5% (Serie A) y el 9,6% (Premier League). Es relevante advertir que estas cifras son muy superiores al 2,16% de crecimiento de la economía en su conjunto, o al 3,36% de crecimiento del sector del deporte en general. (En la Tabla 1 se muestra información de los ingresos de cada una de esas ligas a lo largo de los años, así como de sus tasas de crecimiento).

A partir de esta información, cabría interrogarse por las causas que han propiciado un predominio tan manifiesto del fútbol frente a otros deportes, o en comparación con espectáculos de naturaleza no deportiva. Por una parte, la prevalencia del fútbol no parece ser resultado de un único motivo, sino que debería atribuirse a un conjunto de factores, entre los que algunos responderán a la lógica del mercado y a criterios de eficiencia económica, pero otros se relacionarán más bien con lo que tiene de genuino la práctica de un deporte y sus saludables efectos.

Tabla 1. Ingresos Anuales de las “Big-5” Ligas y Tasas de Crecimiento

Fuente: Deloitte – Annual Review of Football Finance

Por otra parte, no es nada desdeñable el impacto positivo que la práctica del fútbol puede ejercer como eje vertebrador de la convivencia, y como cauce para promover la integración social y los buenos hábitos en materia de educación, salud, alimentación, etc. En definitiva, no parece descaminado concluir que el creciente protagonismo del deporte, y más concretamente del fútbol, haga relación a los valores mencionados, así como a otros cuya pervivencia se antoja frágil hoy día, por estar amenazada por prácticas que atentan contra la limpieza de las competiciones deportivas.

Por último, para calibrar la importancia del fútbol en las sociedades modernas, puede ser útil atender a su dimensión mediática, puesto que algunas decisiones adoptadas en este sector solo se explican en relación con la búsqueda de visibilidad en los medios de comunicación. En relación con la vertiente mediática, la Figura 1 ilustra la jerarquía de las principales cinco ligas domésticas de fútbol en Europa, comparando a lo largo de los años el peso relativo de cada una de ellas (en porcentaje del total de las cinco ligas), en términos de su cuota mediática así como de sus ingresos anuales. (Para disponer de información más detallada de la visibilidad mediática y la metodología MERIT, y para conocer los pormenores de cómo se ha calculado el reparto mediático de cada liga, puede consultarse: www.meritsocialvalue.com).

Fuentes: Deloitte – Annual Review of Football Finance y MERIT (www.meritsocialvalue.com)

Finalmente, me gustaría reiterar la importancia de que toda discusión que se lleve a cabo en torno al lugar que ocupa el fútbol en las sociedades modernas se haga de manera abierta. Para ello, hay que reconocer al fútbol como fenómeno social, que involucra dimensiones que transcienden la índole meramente deportiva. En efecto, el fútbol es deporte, pero es también afición, espacio para el ocio, espectáculo, juego, y por supuesto negocio. Sería por tanto equivocado pensar que sólo cuentan los aspectos deportivos, pues existe una sólida evidencia de que, en la provisión de espectáculos futbolísticos, los aspectos económicos son los que prevalecen a menudo. Permítaseme por último invitar a los profesionales que trabajamos en esta industria a procurar madurar estas ideas, que ciertamente merecen un tratamiento más detenido que el que se ofrece en estas líneas.

 

Pedro García del Barrio

Universitat Internacional de Catalunya

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