Los CIED: una apuesta por la inteligencia táctica y la creatividad táctica

1 julio 2019 / Comments (0)

Opinión

Hace unos días se clausuraba la décima edición del Congreso Iberoamericano de Economía del Deporte (CIED), “nuestros juegos olímpicos”, y se abría el período entre congresos, “nuestras olimpíadas”, que nos debe conducir a la celebración del décimo aniversario de los CIED en el marco del CIED11 a celebrar en A Coruña.

Cuando uno compara nuestro congreso con los encuentros que se vienen celebrando en otras disciplinas más o menos cercanas temática y/o metodológicamente, uno se da cuenta de “nuestra juventud” y del camino que aún queda por recorrer para la consolidación de la disciplina. Pero ello no es óbice para que, aprovechando que hemos alcanzado las 10 ediciones y que estamos en el camino de cumplir 10 años de CIEDs, podamos reflexionar un poco sobre lo realizado hasta ahora y sobre qué rumbo trazar de cara al futuro, tanto del CIED como de la Sociedad Española de Economía del Deporte (SEED), institución que lo auspicia.

La verdad es que cada vez es más evidente que el deporte nos ofrece un marco idóneo en el que analizar los procesos de toma de decisiones por parte de los individuos. Así nos lo transmitió magistralmente Ignacio Palacios-Huerta en la conferencia inaugural del CIED10, en la que nos invitaba a todos a pensar en la relación entre deporte y economía, como una relación bidireccional, en la que no sólo cabía pensar en cómo el análisis económico puede ayudar a la industria del deporte, sino también en cómo el deporte, en muchas ocasiones, es un excelente laboratorio para contrastar e ilustrar determinadas teorías económicas.

Pero ese mismo planteamiento se puede encontrar en aportaciones específicas de las ciencias del deporte. Así, Daniel Memmert, autor de numerosas contribuciones científicas en el ámbito de la toma de decisiones en deporte, menciona de manera explícita, en una entrevista que aparece en el libro de Andy West “Lionel Messi and the art of living”, que los estudios sobre el comportamiento de los deportistas son de aplicación en otros ámbitos de la actividad humana. Y, por qué no, son aplicables en el proceso de decisión de hacia dónde debe dirigir su interés la SEED y el papel que los CIED deben jugar en esta aventura.

En este sentido, Memmert distingue dos maneras de entender la toma de decisiones en deporte. Una consistente en la elección de la mejor solución entre las opciones obvias (inteligencia táctica) y otra consistente en elecciones que pueden calificarse de originales, raras, flexibles y útiles (creatividad táctica). Ambas aproximaciones a la toma de decisiones son complementarias, que no sustitutivas, e igualmente importantes, todavía más si pensamos en decisiones cuya implementación depende de un colectivo (equipo), como es el caso de quienes estamos detrás de la SEED y de los CIEDs.

Si echamos la vista atrás y vamos evaluando lo hecho hasta ahora en los CIED, podríamos encontrar evidencia de inteligencia táctica en las decisiones tomadas por los diferentes organizadores de las distintas ediciones: la apuesta por la calidad, la atención especial a las nuevas generaciones, la adopción de incentivos, como las relaciones establecidas con algunas revistas científicas, o el hecho de tratar de aprender lo positivo de las experiencias similares en otros campos científicos. Pero también hay evidencia en la historia de los CIED que puede asociarse a la creatividad táctica: el impulso a una creciente relación con los diferentes agentes del sector en nuestra sociedad, la especial atención a la formación de los investigadores, o el mejor conocimiento de los estándares de publicación en la disciplina.

El CIED10 ha sido fiel a esta trayectoria, sirviendo como ejemplo las dos mesas redondas organizadas sobre el tema del futuro del deporte profesional, en las que académicos y profesionales o responsables institucionales del sector establecían un diálogo informado sobre los temas de la sostenibilidad económica del deporte profesional y el cambio en el deporte profesional femenino. Dichas mesas redondas se complementaron con la actividad satélite de los Diálogos Ernest Lluch de “Economía y Fútbol”, organizados por el FC Barcelona y la Fundación Ernest Lluch, en los que se trató la relevancia de los modelos de propiedad de los clubes en términos de la gobernanza social y económica. El CIED10 aportó su granito de arena a la consolidación de los talleres sobre temas específicos y con voluntad formativa, y contribuyó a esa apuesta por la calidad con la celebración de una sesión invitada en la que miembros de los consejos editoriales de dos de las revistas de referencia en nuestro ámbito pusieron sobre la mesa los estándares exigidos y las maneras de tratar de alcanzarlos.

Pero el progreso no entiende de estados estacionarios ni de contentarse únicamente con lo hecho hasta ahora. El progreso requiere que cada vez seamos capaces de hacer las cosas mejor, sin que ello sea demérito alguno a lo realizado anteriormente. Al contrario, es la clave. Pero también requiere que las nuevas generaciones sean mejores que las anteriores, sin que ello cuestione la valía de lo hecho hasta el momento, ni haga caer a algunos en el error de hacer comparativas que, a veces, sin descontar el paso del tiempo, no tienen ninguna significación ni validez. El deporte nos brinda de nuevo un excelente ejemplo. Las marcas de los nadadores son cada vez mejores, pero sería difícil afirmar que César Cielo, poseedor del récord del mundo de 100 metros libres (46.91), ha sido mejor nadador que Mark Spitz, el héroe de los JJOO de Múnich, cuya marca en dicha distancia (51.22) está muy lejos de la del nadador brasileño, pero fue conseguida en 1972 y fue entonces récord mundial.

El reto para los futuros CIEDs, y para la SEED, para todos, es mantener esta apuesta por el progreso, por consolidar esta trayectoria creciente en esta aventura iniciada en 2010. Para ello, hay que tener presente esa frase tan habitual en el mundo del deporte y atribuida a Alfred de Musset, un escritor francés del siglo XIX: “Lo importante no es llegar a la cima, sino saber mantenerse en ella”, que aplicado a nuestro caso podría “traducirse” como: “Lo importante no es fijarse en lo que hemos conseguido, sino seguir manteniendo esa capacidad de mejora permanente”. Para ello, la clave somos todos y, en particular, nuestro compromiso con la calidad y la relevancia de nuestro trabajo, para el que el CIED debe ser el mejor escaparate.

 

Jaume García Villar

Presidente del Comité Organizador del CIED10

Universitat Pompeu Fabra. Miembro de UPF Sports_Lab

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