La importancia de llamarse PIB

26 noviembre 2020 / Comments (0)

Opinión

Desde el punto de vista estadístico, una de las lecciones que hemos aprendido con la pandemia COVID-19, por la mala praxis informativa que hemos sufrido, es la referida a la importancia de velar por la calidad de las cifras que se comunican al público. Calidad que tiene que ver con múltiples aspectos que abarcan desde la precisión en las definiciones, la adecuada recogida de la información o el uso de las metodologías pertinentes, entre otros muchos aspectos que la estadística oficial europea tiene perfectamente recogidos en su código de buenas prácticas.

Hace escasamente unos días se presentaba el “Termómetro del ecosistema del deporte en España”, informe elaborado  por la Fundación España Activa y PwC España. Entre las aportaciones del estudio que han captado la atención de los medios de comunicación, destaca la referente a la estimación de la contribución de la industria deportiva en España en la generación de actividad económica durante 2018, equivalente al 3,3% del Producto Interior Bruto (PIB). Dicha cifra es superior al 1,44% que es la estimación del peso del sector deportivo en España en 2012, realizada bajo los auspicios de la Comisión Europea (CE), y basada en la versión amplia de la definición de Vilna sobre qué se entiende por sector del deporte, mientras que la cifra del informe está basada en una definición más restringida. De hecho, con una definición restringida, aunque no exactamente coincidente con la del informe, la estimación del estudio de la CE sitúa dicho peso en el 0,84%.

De la lectura del procedimiento seguido hasta obtener dicha cifra (3,3%) en el informe recientemente presentado, surgen algunas cuestiones dado el papel que la misma puede tener como indicador del peso del sector del deporte en el PIB, sobre todo a efectos comparativos con otros sectores de la economía o con otros países.

  1. En el informe, la actividad económica generada por la industria del deporte se mide a través de la suma de los conceptos de impacto directo, indirecto e inducido, más propios del análisis de la repercusión económica de un evento deportivo o de una determinada inversión, que no de un sector. El impacto directo sería la parte asimilable a la actividad propia del sector en términos de cuentas económicas si el sector del deporte, como tal, fuera un sector de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE). Téngase en cuenta que si el peso de un sector se midiese en términos de su impacto total, entonces la suma de los pesos de todos los sectores superaría el 100%.
  2. Tal y como se indica en el informe, la actividad económica se mide en términos de producción, aunque en la práctica lo que se utiliza en el mismo son los ingresos del sector del deporte, que se corresponden a la cifra de negocios de los subsectores deportivos considerados. Pero la cifra de negocios no es equivalente al valor de la producción. Por ejemplo, en el caso del “Comercio al por menor de artículos deportivos” (“Tiendas de artículos deportivos” en el informe) la cifra de negocios es 2,8 veces el valor de la producción.
  3. La cifra del 3,3% corresponde a un ratio de dos conceptos distintos: valor de producción (cifra de negocios en realidad) sobre PIB, que es un concepto de valor añadido, es decir, una parte del valor de la producción. Si acaso los impactos debieran estar calculados en términos de valor añadido y no de producción para que los dos conceptos del ratio fueran homogéneos.

Por ello, dicha cifra, por su definición y por la distinta naturaleza de los conceptos que relaciona, es poco informativa por sí misma sobre la importancia económica de la industria del deporte, no siendo comparable con las cifras disponibles a nivel europeo, por ejemplo, o para algunas comunidades autónomas, como Cataluña.

De hecho, la información que publica el Instituto nacional de Estadística (INE) a través de sus encuestas estructurales de empresas para los sectores propiamente deportivos a cuatro dígitos de la CNAE, que son los utilizados en el informe, permite estimar el Valor Añadido Bruto de la industria del deporte y compararla con el PIB de la economía, descontando la parte del mismo que corresponde a los impuestos menos las subvenciones sobre la producción y las importaciones, partida no distribuida a nivel de sectores. Si hacemos estos cálculos, el Valor Añadido Bruto de la industria del deporte representa el 0,64% del PIB de la economía española en 2018, incluido el ajuste antes mencionado. Esta cifra se correspondería a lo que en el informe se define como impacto directo, cifrado en el estudio como el 1,3% del PIB, más del doble de la cifra calculada de manera acorde a lo que el PIB representa.

Por otra parte, en el estudio se hace mención al incremento del 8% en los ingresos de la industria del deporte (referidos como valor de la producción) entre 2017 y 2018, indicando que es tres veces superior a la tasa de crecimiento del PIB en dicho período. De acuerdo a los datos publicados por el INE, la cifra de valor añadido de la industria del deporte a precios corrientes ha crecido un 6,1%, por encima de la tasa de crecimiento del PIB a precios corrientes el mismo período (3,6%). Por tanto, superior en la industria del deporte pero no tres veces, sino menos del doble.

Al igual que en el caso de la información generado sobre la COVID-19, se hace necesaria la precisión de los conceptos utilizados y la adecuada medición de los mismos, a fin de garantizar su adecuada interpretación por parte de todo tipo de usuarios. La credibilidad de las cifras reportadas sobre el valor económico de la industria del deporte, tanto en términos absolutos como relativos, es condición necesaria para contribuir a transformar la percepción económica y social que se tiene del sector del deporte. Percepción a la que se hace referencia en el informe de la Fundación España Activa y PwC España al mencionar la oportunidad que se ha creado al haber aumentado la importancia de la actividad física y el deporte en este período que estamos viviendo con la pandemia de la COVID-19.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, 3,3 es igual a 0,64.

Júlia Bosch1, Jaume García 1,2, Carles Murillo 1,3
1. UPF Sports_Lab, Universitat Pompeu Fabra.
2. Departament d’Economia i Empresa, Universitat Pompeu Fabra
3. UPF Barcelona School of Management

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