Economía del deporte (amateur) y un problema de información imperfecta

4 mayo 2020 / Comments (0)

Opinión

Casi por definición la economía del deporte pone el foco en las ligas profesionales. En términos monetarios o de seguimiento, las ligas amateurs no pueden aguantar el asalto. Sin embargo, el deporte amateur se hace fuerte y tiene una repercusión mucho mayor en el ámbito social. Michael Robinson dijo una vez que “el fútbol humilde te da todo a cambio de nada”. Las siguientes líneas, con mayor o menor acierto, destacan las oportunidades de las ligas amateur para la integración social, enfatizan algunas áreas de investigación que necesitan atención y anticipan la necesidad de modelos económicos para entender el contexto.

El deporte amateur es un arma de doble filo para la integración social. Fijémonos en el caso del fútbol regional, el que se juega en los barrios y los pueblos.

Por un lado, este es un espacio privilegiado para la interacción social. Primero, los campos tienen solera. Hay personas en la grada que ya formaron parte del club, crearon un vínculo emocional y hoy sienten el éxito del equipo como propio. Segundo, la mayoría de los jugadores viven y desarrollan su actividad profesional en el barrio o el pueblo. Por tanto, la interacción suele ir mucho más allá de entrenamientos y partidos. Y, tercero, las personas del entorno conocen la historia de los jugadores y están dispuestas a compartir penas y alegrías.

Si juntamos todos estos factores, tenemos una buena definición de cohesión social y pertenencia a grupo. Tanto es así que la Unión Europea lleva años promoviendo el uso del deporte amateur para mejorar la integración social de ciertos colectivos. Si Granovetter estaba en lo cierto, y los lazos que se crean en ambientes relajados son capaces de derivar en otros lazos más importantes [1], existen muchas oportunidades en este contexto. Es muy probable que la participación en un equipo de fútbol de barrio ofrezca una red de conexiones en la comunidad que pueda facilitar el acceso a un empleo o a una vivienda.

Sin embargo, por otro lado, el sistema del deporte amateur también presenta barreras. Su propio carácter aficionado le hace carecer de un sistema reglado de admisión, obtención de recursos y desarrollo. En la mayoría de los casos, estas tareas recaen sobre personas que tienen otra ocupación y que invierten buena parte de su tiempo libre en llevarlas a cabo. En este contexto, afloran ciertos problemas que merman la capacidad del sistema para la integración social. La decisión de admitir, o no, a un jugador nuevo es a veces un problema de información imperfecta, que tiene mucho que ver con el análisis económico y que ha despertado mi interés.

Si un jugador llega a un club con una referencia de alguien que ya pertenece al entorno, el problema de información imperfecta se minimiza. La propia referencia ya genera un sentimiento de confianza. Sin embargo, si un jugador intenta acceder al club sin una referencia, el problema de información imperfecta se acentúa. Además, existen algunos factores culturales, religiosos y raciales que pueden generar desconfianza: por distancia, desconocimiento o gustos. Nuestros nombres llevan implícitos algunos de estos rasgos y funcionan como una señal [2]. Muchos artículos ya han puesto de manifiesto la barrera que supone pertenecer a un grupo minoritario cuando se intenta acceder al mercado laboral o a la economía colaborativa, e.g., un apartamento en Airbnb [3].

Mi intención ha sido analizar junto con otros colegas si estas barreras también existen en el acceso al deporte amateur torpedeando los beneficios para la integración social. Para ello, hemos utilizado un experimento de campo.

Creando perfiles falsos con nombres extranjeros y nacionales, contactamos vía email con clubes de fútbol amateur en varios países de Europa. En el email se pregunta si es posible asistir a un entrenamiento de prueba. La única diferencia está en el nombre aleatorizado del jugador. Un primer estudio en Suiza revela que los clubes tienden a contestar significativamente menos a los individuos con nombres extranjeros [4].

Replicando este estudio en otros 22 países europeos, hemos encontrado resultados muy similares. Para el caso español, contactamos con 1,410 clubes que se pueden ver en el siguiente mapa.[a]

Mapa 1. Clubes de fútbol amateur incluidos en el experimento

Los jugadores extranjeros ficticios provienen de nacionalidades muy representadas en España, que pueden ser anticipadas por el nombre. Por este motivo, se descartaron nombres ecuatorianos y venezolanos, y finalmente se incluyeron nombres rumanos (e.g., Ştefan Ionescu), marroquíes (e.g., Mohamed Bennani) e ingleses (e.g., James Williams). La Figura 1 muestra como la diferencia en el porcentaje de respuestas por tipo de nombre es de unos 13 puntos porcentuales, lo cual deja a España bastante mal parada en el marco europeo.

Figura 1. Porcentaje de respuestas a los emails por tipo de nombre

Los resultados son malos, pero, en mi opinión, el vaso está medio lleno. El coste para el deporte amateur y la integración social es alto, pero mucha de esta actividad se desarrolla dentro de la estructura de las federaciones autonómicas. Y esto abre una gran ventana de actuación. Algunos de mis economistas favoritos demuestran que alertar de comportamientos discriminatorios es el primer paso para eliminarlos [5].

 

NOTAS

[1] El experimento se desarrolló con la colaboración de la investigadora Teresa Romero Madrid.

REFERENCIAS

[1] Granovetter MS. 1973. “The Strength of Weak Ties.” Am J Socio 78(6):1360–80. doi: 10.1016/B978-0-12-442450-0.50025-0

[2] Connelly BL, Certo ST, Ireland RD, Reutzel CR. 2011. “Signaling Theory: A Review and Assessment.” J Manage 37(1): 39-67. doi:10.1177/0149206310388419

[3] Edelman B, Luca M, Svirsky D. 2017. “Racial Discrimination in the Sharing Economy: Evidence from a Field Experiment.” Am Econ J-Appl Econ 9(2):1–22. doi:10.1257/app.20160213

[4] Nesseler C, Gomez-Gonzalez C, Dietl H. 2019. “What’s in a Name? Measuring Access to Social Activities with a Field Experiment.” Palgrave Commun 5(160): 1-7. doi:10.1057/s41599-019-0372-0

[5] Pope DG, Price J, Wolfers J. 2018. “Awareness Reduces Racial Bias.” Manage Sci 64(11): 4988-95. doi:10.1287/mnsc.2017.2901

 

Datos autor:

Nombre: Carlos Gómez González ## Twitter: @carlosgomez_id

Afiliación: Postdoc, Universidad de Zúrich

Página web: https://www.business.uzh.ch/de/research/professorships/som/Team/CarlosGomezGonzalez.html

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