Brecha de género y deporte profesional

1 febrero 2022 / Comments (0)

Opinión

El pasado 29 de noviembre de 2021, tal y como sucede cada año, la gala de entrega del Balón de Oro recibió la atención de aficionados y de medios de comunicación de todo el planeta fútbol. Más allá de las habituales discusiones acerca del futbolista merecedor del galardón o del hecho puntual de que el premio se declarara desierto el 2020 debido a la pandemia mundial de Covid-19, el presente texto quiere incidir sobre las diferencias de tratamiento que reciben los deportistas dependiendo de su género.

Uno de los avances que se ha conseguido desde la edición de 2018, con la entrega del Balón de Oro femenino, es que parte del foco mediático y del aficionado se centre en la comparación entre los ganadores en categorías masculina y femenina: Alexia Putellas y Leo Messi en esta edición de 2021. Dicha comparación, al estar hablando de un deporte colectivo, es extremadamente difícil. Si se hiciera por palmarés en el año 2021 la ganadora para algunos sería clara. Alexia se ha proclamado con su club campeona del triplete (Liga, Copa y Liga de Campeones) mientras que Leo Messi únicamente alzó el torneo de Copa.  Si bien es cierto que Leo Messi ganó con Argentina la “Copa América” mientras que la gran competición de selecciones en la que podía participar Alexia, “la Eurocopa”, se vio aplazada a 2022.

Sin embargo, estos debates quedan en el terreno de la curiosidad frente a lo verdaderamente importante que es el hecho de que deportistas que compiten en categoría masculina y femenina compartan espacios de atención mediática, como es la gala de entrega de los premios del Balón de Oro, contribuyendo a disminuir la brecha de género en el deporte profesional. Uno de los ejemplos más claros lo podemos encontrar en el mundo del tenis en el que los principales torneos, Grand Slam, se disputan en las mismas sedes y en las mismas fechas tanto en categoría masculina como en categoría femenina. Además, los premios monetarios en estos torneos son idénticos en ambas categorías. De hecho, si el lector lo piensa detenidamente, probablemente el tenis sea el deporte profesional en el que se han alcanzado mayores cotas de igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, ¿hasta qué punto se ha alcanzado la igualdad en dicho deporte?

Barrutiabengoa, Corredor y Muga (2022) utilizan los precios establecidos por las casas de apuestas como un termómetro de las diferencias entre los circuitos masculino (ATP) y femenino (WTA). Se parte de la idea teórica de que una mayor horquilla está asociada con mayores asimetrías informativas. En estos mercados se entiende como horquilla el exceso de probabilidad sobre el 100% resultado de sumar las inversas de los precios cotizados por la casa de apuestas para los dos jugadores que disputan un partido. Los resultados son reveladores en el sentido de que las casas de apuestas establecen mayores horquillas para el circuito femenino que para el circuito masculino. Las diferencias siguen resultando significativas incluso cuando se tienen en cuenta factores como el efecto sorpresa en los partidos y la atención mediática. Es decir, que a pesar de que, tal y como se espera, mayores efectos sorpresa y menor atención mediática están asociadas a mayores horquillas estos dos factores no son capaces de explicar completamente la diferencia de horquillas entre los circuitos WTA y ATP. Estos resultados son consistentes con lo mostrado por Brown y Yang (2015) que muestran que las casas de apuestas para el caso de carreras de caballos asignan menores probabilidades de ganar a mujeres “jockeys” frente a los hombres.

Volviendo al caso del tenis, Barrutiabengoa et al. (2022) también encuentran que para la casa de apuestas cuyos precios parecen guardar mayor relación con la información disponible, la diferencia de las horquillas entre los circuitos ATP y WTA resulta no significativa al eliminar de la muestra los dos jugadores masculinos mejor situados en el ranking, y se hace prácticamente cero al eliminar los jugadores masculinos situados en el top ten.

Los resultados expuestos ponen de manifiesto que la información procedente de los mercados resulta de utilidad más allá de la formación de precios propiamente dicha, en este caso como “termómetro” de diferencias de género. Además, y volviendo al ejemplo inicial, indican el camino que se debe seguir para reducir la brecha de género en el deporte profesional. Medidas, como la entrega del Balón de Oro a futbolistas de categoría femenina y masculina en el mismo acto, que supongan espacios compartidos entre hombres y mujeres ayudan a la disminución de la brecha. Es destacable señalar que Alexia ha triplicado su número de seguidores en la red social Instagram pasando de 400.000 a más de 1.200.000 desde que resultó galardonada con el Balón de Oro. Además, es necesaria una promoción efectiva de las “superestrellas” del deporte femenino dado que, como se ha podido observar en el caso del tenis, la diferencia entre ambos circuitos parece concentrada en un número muy reducido de tenistas masculinos con una gran cantidad de seguidores.

Por último, no debemos olvidar que no solo es importante la “cantidad” de seguimiento sino también su “calidad”. Sherry, Osborne y Nicholson (2016) o Godoy-Pressland y Griggs (2014) muestran evidencia de que persisten diferencias en las imágenes que presentan los medios de comunicación entre hombres y mujeres en el deporte. Ellas tienden a aparecer con poses pasivas, no competitivas y ellos en plena acción. Es por ello que, aunque en la actualidad se están tomando medidas para reducir la brecha de género en el deporte profesional, queda mucho camino por recorrer. Al menos, conocemos la dirección correcta.

 

Luis Muga.

Universidad Pública de Navarra (INARBE)

 

REFERENCIAS

Barrutiabengoa, J.M., Corredor, P., and Muga, L. (2022). “Does The Betting Industry Price Gender? Evidence from Professional Tennis.” Journal of Sports Economics, First Published December 30, 2021 https://doi.org/10.1177/15270025211071026

Brown, A., and Yang, F. (2015). “Does society underestimate women? Evidence from the performance of female jockeys in horse racing.” Journal of Economic Behaviour & Organization, 111(C), 106–118. https://doi.org/10.1016/j.jebo.2014.12.031

Godoy-Pressland, A., and Griggs, G. (2014). “The photographic representation of female athletes in the British printmedia during the London 2012 olympic games.” Sport in Society, 17(6), 808–823. https://doi.org/10.1080/17430437.2014.882908

Sherry, E., Osborne, A., and Nicholson, M. (2016). “Images of sports women: A review.” Sex Roles, 74(7-8), 299–309. https://doi.org/10.1007/s11199-015-0493-x

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